Ángela Mena, ahora concejal de Vivienda y responsable de esa empresa llamada Viviendas Municipales, que invirtió 100.000 en preferentes, por fin se ha animado a limpiar su imagen ante los desahuciados o a punto de serlo, y ahora ejerce de flamante negociadora del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife con las entidades bancarias, para convencerlas de que asuman el servicio de intermediación hipotecaria. Con mala suerte, todo hay que decirlo. Del servicio ese no hay quien quiera ni oír hablar. Chungo.
Mena se ha sumado al carro de esto de los desahucios, que tan buena prensa da a los políticos. Lo hace, imagina mi sortija, después de haber reflexionado hondamente en lo mal que le cae a algunos sectores de la población, lo que pudo comprobar in person el fatídico día en que se acercó a la primera acampada frente a Bankia, la de a huelga de hambre, y apenas pudo aguantar unos minutos ante los apabullantes gritos de “fuera, fuera, fuera”.
Puede que por una vez haya hecho caso a algunos de sus asesores, el caso es que ahí está, lavando la cara pero sin corregir errores, como lo de las viviendas vacías y tapiadas en Añaza, que tapiadas siguen, y acusando a CC OO de que no se asignan viviendas por su culpa, por haber denunciado la propuesta de asignar las casas por sorteo (sí, sí, por sorteo, como lo leen), lo que, dicho sea de paso, ha tumbado definitivamente el Tribunal Supremo. Menos mal.
Cosas de la Mena, que ahora ha dado a conocer su intervención directa en las gestiones para que los bancos acepten ese punto del Protocolo Antidesahucios que se aprobó por unanimidad en un Pleno en mayo pasado. Consiste en que los bancos asumen un 50 por ciento de los gastos de abogado y el Colegio de Abogados asigna un letrado a cada afectado para intermediar con el banco.
La idea (¿¿¿de quién ha sido, por Dios??? ) es que el abogado cobre 120 euros, de los que 60 los pagaría el banco. Es decir que, el banco pagaría al abogado para que intermediara con él. Que es como si mi guante pagara a otro para le convenciese de algo. Como era de suponer, los representantes bancarios han dicho que no ven el negocio: “Nosotros no pagamos, nosotros cobramos, je, je, je”
, es lo que más o menos debió decir Antonio Rodríguez, el representante de Bankia en Tenerife, chiquito personaje. Le tenemos que dedicar otro post.
Solo CajaSiete ha dicho “bueeenoooo”, porque ni Santander, ni Caixabanc (CajaCanarias), ni BBVA han aceptado. Eso se da de tortas con la información que sacó en junio pasado Diario de Avisos, en la que Guillermo Guigou afirmaba que La Caixa y CajaCanarias se adherían sin fisuras al protocolo
. Les dejo el enlace. Merece la pena leerlo, si quieren soltar una carcajada. Pinchen–>aquí
Lo dicho, a ver si Ángela Mena va a ser gafe al estilo de Berto González Reverón, el caído alcalde y amigo de Arona. Bastante tiene la concejala nacionalista con aclarar esos más de 170.000 euros pagados por el alquiler de dos inmuebles que nunca se han usado y siguen vacíos. Herencias de su etapa al frente de Servicios Sociales. Eso por no recordarles que las cuentas de las viviendas de Cuesta Piedra siguen sin cuadrar.
Pero a lo que estamos, los desahucios, porque hay juristas que le han señalado a mi bic que toooodo el panorama va a cambiar por completo en cuanto empiece a funcionar el puñetero Banco Malo, que se va a quedar con las viviendas (calificadas de activos tóxicos) como fórmula camuflada para inyectar de nuevo dinero a los bancos. Porque ¿A quién se va a reclamar entonces? ¿Con qué ente virtual se va a intentar llegar a acuerdos? Mena, Guigou y todos los concejales ¿han pensado en cómo actuar ante la que se avecina? Los acuerdos de ahora, ¿son un paripé de cara a mañana? Ahhhh, qui sait?
Mientras llegan las respuestas el guante les recuerda que hay una campaña que recorre las redes sociales para no tener tratos con Bankia, es decir, cancelar las cuentas o no abrirlas en Bancaja, Caja de Canarias y Caja Madrid, ni comprar alguno de sus productos. Informados quedan.