¿Ven? La reunión entre grupos municipales del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife para guisar una moción de censura en la que se cueza bien José Manuel Bermúdez, sigue en la esfera de la ciencia ficción. Lo que sí ha hecho José Manuel Corrales, el D’Artagnan de la oposición -ya saben
que los demás mosqueteros son Felipe Campos (Athos), Antonio Espinosa (Aramis) y Pérez Ventura (Porthos) es reiterar que pedirá al alcalde que se someta a una moción de confianza por voluntad propia. Va dado.
Lo cierto que es hay motivos para cuestionar al actual equipo de Gobierno y, desde luego, a sus servicios jurídicos, que no han mejorado ni media tras sacudirse a Carlos de la Concha como responsable de esos servicios, aunque dicen, cuentan que los verdaderos motivos fueron que De la Concha era demasiado zerolín. El asunto coincidió con la escandalera de los 15.000 empadronados de más ¿recuerdan?
La parranda de despropósitos del Ayuntamiento de CC-PSOE es estremecedora. Así, de memoria fast, el piafo de Emmasa-Sacyr Vallehermoso, que en un principio se quiso saldar con una multita a Sacyr por subcontratar servicios esenciales con empresas de la compañía, de forma que un juzgado ha tumbado el contrato y hay que retrotraerse a 2005, al minuto antes que en que la empresa pública se convirtó en mixta para desgracia chicha.
El caso Saida, que ha revelado un pésimo control de las medidas de seguridad que debieron ser revisadas por los responsables de Fiestas y por los responsables de seguridad, pese a que haya escapado la concejal del ramo, la mega power Carmen Delia González, de quien les anuncio que tendrán alguna noticia en este blog dentro de poco, pero no puedo adelantar nada (
); el caso de Mararía y la pésima fiscalización de esa cooperativa, que por mucho que fuese externa, prestaba de continuo un servicio municipal.
Seguimos: las sentencias una tras otra que les obliga a incorporar a plantilla como personal laboral o a indemnizar (más de dos millones de euros) a once ex empleados de Santa Cruz Software, además de confirmarse legalmente que había una descarada cesión ilegal de trabajadores; y sobre todo, el Parque Marítimo y sus futuros chiringuitos, con la imagen de que, para determinados asuntos, Bermúdez pasa cien kilos de José Ángel Martín y su palabra dada.
Y aún podemos recordar más pufos que el Ayuntamiento de Santa Cruz nos ha regalado en los últimos meses, algunos heredados pero que pillan de pleno a algunos personajes de la actual corporación, como es el caso García Cabrera, que puede llevar de nuevo a Miguel Zerolo ante el juez, Senado mediante.
Todo esto, por no meternos con cuestiones internas, como el pésimo ambiente entre los empleados públicos y Recursos Humanos, con cuya directora general se ha roto todo diálogo o el cisma que hay montado en el área de Igualdad, que todavía no ha sido asumida por Florentino Gúzman, aunque Alicia Álvarez ya la ha soltado, así que Igualdad, hoy por hoy, está en el limbo, y ni se sabe que va a pasar con las tres técnicos (bueno, una de ellas, la tal Ana Belén, no lo es tanto, dice el bic que le falta titulación).
¡¡Ah!!, y el PGO, aún sin resolver y lo que te rondaré, amén de otras cuestiones judicializadas como el mobbing a una funcionaria que va a sentar en el banquillo nada menos que a Ángela Mena. Cierto que es una cuestión que viene de lejos, pero no se ha terminado de resolver, más bien lo contrario, y es este equipo de Gobierno CC-PSOE el que mantiene en su puesto a otra de las directamente acusadas, como es la directora de Recursos Humanos, Nieves Pérez Marichal. En fin, no se trata de abrumarles, pero….vaya panorama ¿no?