La tabla con los sueldos de algunos mossos d’esquadra está rulando por la red de redes para babeo de quienes ni somos catalanes ni tenemos esos sueldos tan “europeos”. No es el caso de los seis guardaespaldas de José Manuel Bermúdez, que se llevan una pasta igual o superior cuando son carnavales o navidades por aquello de las horas extras, de las que ya les ha informado sobradamente mi guante.
Así que antes que hacerse catalanes, lo suyo es hacerse escolta del alcalde de Santa Cruz de Tenerife, aunque sea a consta del suplicio de ir detrás del pequeño Taconeitor hasta 17 horas seguidas. Cuando ese ‘servicio de protección especial’, como lo llama eufemísticamente la power concejal de Seguridad Ciudadana, Carmen Delia González, no tiene que ir de fiesta en fiesta carnavalera, tiene otros cometidos de lo más entretenido, como evitar que alguien le haga fotos en mallas a Bermúdez mientras trabaja los músculos.
¡Ah!, ¿que no lo sabían?, je, je, je, pues es la última comidilla en los pasillos del Ayuntamiento capitalino
. Cuando Bermúdez va a trabajar su cuerpo serrano al gimnasio más guapo de la ciudad, el Body Factory, se pone en mallas y es atendido por un entrenador personal, pero un guardaespalda, no se sabe si ataviado de igual guisa para disimular, vigila que nadie saque el móvil para inmortalizar al jefe, con lo que daría mi Bic por una foto del pibe de Valleseco en plena faena.
Y mientras un escolta protege al alcalde de las amenazas latentes de pesas, tabla de abdominales, spinnings y balones para gimnasia, su compañero de tareas (porque los guardaespaldas van de dos en dos, pese a que a Bermúdez quizás le bastaría con medio o ninguno), aguarda ante la puerta de acceso al garaje del local, tampoco se conoce bien con qué misión concreta.
Pasen por allí entre las dos y las cuatro de la tarde, más o menos, y verán el espectáculo por sus propios ojos. Y si algún espía hari logra las imágenes del alcalde, porfaplis, que nos las haga llegar, que del Word Press Photo ya se encarga mi Bic.
Les dejo los sueldos de los mossos que, de verdad, no son mucho más elevados que los del servicio de protección de alcaldía. No apto para envidiosos.




