Yo quería escribirles de las Koplowitz canarias, que me tienen fascinada, pero lo que está ocurriendo con motivo del Centro Municipal de la Mujer de Santa Cruz de Tenerife se impone con vehemencia informativa, tanto que se hablará de ello en el próximo Pleno municipal, el 27 de abril. Si la situación es kafkiana, más lo es aún ese mirar para otro lado por parte del PSOE (vaaale, PSC) y, en concreto, del edil socialista José Manuel Arocha, a quien el asunto del mobbing a una funcionaria, y sus posibles ramificaciones con la empresa Innova, le ha pillado con el paso cambiado por aquello de que es “una herencia del pasado”.
Eso es lo que le dijo Arocha a José Pérez Ventura, el abogado que denunció el moobing, que se trataba de una herencia de Ángela Mena, máldita la gracia, una herencia pesada que está claro que no ha sabido liquidar. O le ha salido el tiro por la culata, según cómo se mire.
Belén de Vil ha conocido de fuentes directas que Arocha, que es el actual responsable del área de Asuntos Sociales e Igualdad, mantuvo una entrevista con la funcionaria acosada, quien fue acompañada por un delegado en Prevención en Riesgos Laborales (el mismo que ha denunciado una siniestra amenaza de muerte, con accidente incluido, por tocar tanto las narices con el caso Innova) y por Pérez Ventura.
En esa reunión, el concejal dijo primero que no tenía competencias en Recursos Humanos; que la plaza de jefatura del Centro Municipal de la Mujer la tenía adscrita otra funcionaria, y no la víctima, pese a que la ganó en unas oposiciones, y que la solución era que la perjudicada ejerciera esa jefatura mediante una Comisión de Servicios.
Lo malo, lo chungo, chungo, vino cuando, según la versión que le ha llegado a mi Bic, Arocha soltó, así como quien no quiere la cosa, que para ello la funcionaria tenía que aceptar una adscripción provisional de funciones, ante lo que Pérez Ventura y el delegado sindical pusieron el grito en el cielo, porque dar ese paso suponía para la funcionaria perder su plaza, su puesto de trabajo, con lo que de paso perdería todos sus derechos y asunto concluido.
Aquí, el meollo del asunto consiste en que se cumpla la sentencia de lo Contencioso 4, de 2010, por la que se dictaba que a la afectada se le devolvieran sus funciones. Pudo ser facilísimo, pero no, había ganas de enredar. Esa solución la propuso un técnico de Coordinación, Pedro Ramos, pero Mena dio la callada por respuesta. Incluso su compañero en el Comité Local de Coalición Canaria, José Enrique Núñez Ruano, dijo a la juez que investiga el mobbing que “se hubiera evitado todo lo ocurrido después”.
Mena alegó que no tenía competencias. Es curioso cómo todos se sacuden las competencias en este problemón, mientras que el único que se atrevió a dar con la fórmula para cerrar el conflicto ahora no le llega la camisa al cuello porque le intentan cargar a él con el mochuelo entero.
Así que Arocha sigue los pasos, o lo parece, de su predecesora (¡lo que hace un pacto de Gobierno!) y lanza la pelota al tejado que le pilla más cerca, pero nada, que le vuelve a caer en las manos una y otra vez. Y otra duda, ¿quién se atreve a firmar el traslado de la trabajadora sin su consentimiento? Porque ya lo hizo en su momento Ángel Llanos y ahí le tienen imputado por prevaricación.
Estoy deseando escuchar la versión del concejal socialista en el Pleno, porque Guillermo Guigou, de Ciudadanos de Tenerife y en el Grupo Mixto junto con Corrales, Fernández Arcila y Asunción Frías, le va a preguntar, textualemente:
“¿Qué piensa hacer con las consecuencias del vergonzoso ‘Caso Innova’ en el que están imputadas sietes personas de este Ayuntamiento incluidos, una concejal, un ex concejal y funcionarios y personal de confianza por prevaricación, omisión del deber de actuación ante un delito, mobbing… y que ha provocado que en el Centro Municipal de la Mujer, según las informaciones periodísticas, el Ayuntamiento sea incapaz de asegurar un servicio esencial del que no aclaran cómo están cumpliendo su obligación de suplir las funciones de las personas que ejercen su derecho a la baja laboral?”
Me da que Guigou ha mezclado un poco las cosas, ya que por el ‘caso Innova’, propiamente dicho, sólo está imputada por la Fiscalía Ángela Mena (prevaricación continuada), pero los siete a los que se refiere sí lo están por el presunto mobbing a la empleada pública, y ambas investigaciones judiciales podrían quedan vinculadas, según parece por los exhortos que el juzgado de Instrucción 4 (el del mobbing) ha mandado al de Instrucción 5 (el que investiga los posibles contratos fuera de legalidad con Innova), referentes a las mesas de contrataciones, no vaya a ser que coincidan las fechas entre el inicio del acoso laboral y las adjudicaciones obtenidas por las hermanas Sosa Castro, verdaderas maestras en gestión empresarial.
Guigou acierta al preguntarse cómo se está cumpliendo la obligación de sustituir al personal con una baja médica, todo el personal del Centro Municipal de la Mujer, ya que Arocha asegura que esas funciones han sido asumidas por el IMAS, la empresa privada Eulen y una ONG. Una sobrecarga de trabajo que podría ser ya excesiva para el IMAS, si es cierto lo que reiteró el edil el socialista en una comisión de control municipal el pasado 19 de febrero: que debía contratar sí o sí a 42 trabajadores sociales para poner al día el Instituto, porque tiene un déficit de personal de aquí te espero.
Añadió que era urgente trasladar de dependencias al personal para ahorrar los cerca de 300.000 euros anuales que cuesta el alquiler de la sede actual (contratada por Ignacio González Santiago, qué generoso es con el dinero ajeno), en pleno centro de la capital tinerfeña, así que, si contratan a 42 más, aunque sea por seis meses, a saber dónde les colocan o si les colocan de canto.
Lo dicho, qué ganas de escuchar la respuesta de José Manuel Arocha a Guigou para contársela a ustedes, a ver si de una vez tenemos una versión oficial sobre la baja de las tres trabajadoras del Centro Municipal de la Mujer, de qué forma se prestan los servicios que ellas dejaron de prestar hace un mes, y cómo es posible que nada pase con todo lo que está pasando.
Y me pregunta el guante
si es que Julio Pérez no tiene nada que decir al respecto, o si es que sigue el mismo caminar que sus antecesores, algunos de ellos imputados por omisión del deber de perseguir delitos. ¿Esperamos al viernes para saberlo? Venga, por los haris que no quede.
