Las hermanas Carmen y Cristina Sosa Castro parece que andan preocupadas, porque por lo visto la juez Lucía Machado, titular del juzgado de Instrucción 5 de Santa Cruz de Tenerife, no termina de dar el sí a la pretensión de archivar la causa penal por la que se investiga si las Koplowitz de Canarias fueron beneficiadas por Ángela Mena en 2009 con seis contratos de menor cuantía, cuando ésta era responsable de Participación Ciudadana, contratos que irían en contra de la Administración Pública.
Y mira que el abogado de las Sosa Castro insisten, y también el de Ángela Mena, pero al parecer, y según le ha soplado a mi Bic una muy buena fuente judicial, ha surgido algún problemilla para cerrar la causa, como es el trinomio Ángela Mena-Innova-mobbing a una funcionaria, lo que se investiga en otro juzgado. Vamos, que de archivo, nada de nada, al menos de momento.
La consecuencia es que el asunto, porque sí o porque no, está paralizado desde hace semanas, pero hasta hay quien apunta a que las Koplowitz de Canarias podrían ser llamadas a testificar de nuevo, porque, recordemos, no están imputadas, sino que la denuncia que presentó en su día Pedro Fernández Arcila es contra Mena (en el subrayado tienen la denuncia original).
Miren que las hermanas han sabido sacarle jugo a su cadena de gimnasios, hasta llegar a hacerse meritorias de contratos para la implementación, seguimiento y evalución del II Plan de Igualdad de Oportunidades entre Hombres y Mujeres del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife. ¿Que qué tiene que ver el spinning con la capacidad para evaluar un Plan de Igualdad? ¡Ahhh!, ni idea.
Mi guante solo sabe que todo el Centro Municipal de la Mujer se convirtió en el eje neurálgico de esos servicios, un lugar en el que también hubo otros apaños que apuntan directamente a la Universidad de La Laguna y de los que les contaré poco a poco.
Este no es un buen año para Carmen y Cristina Sosa (¿se han dado cuenta de que con sus iniciales sale CC?)
No solo no han podido renovar contratillos de menor cuantía con el Ayuntamiento (pese a que en mayo pasado se aprobó que les fueran abonados los 162.269 euros que suman los seis contratos judicializados), sino que además han tenido que renunciar a su mega-gimnasio-fashion en un punto neurálgico de Santa Cruz de Tenerife, a un tiro de piedra de la zona de expansión de la ciudad, como era la ampliación del Colegio La Salle, que según denunciaron a Fiscalía los abogados Felipe Campos y Antonio Espinosa, invade espacio público, y lo más importante, que el Dynamia Active Center no se podía considerar servicio docente, que es para lo que se suponía, según el PGO vigente, que se hizo la ampliación…
Así que el Ayuntamiento les ha denegado el permiso de apertura. Son mil los clientes a los que las Koplowitz de acá les han tenido que devolver el dinero (85 euros por cabeza en concepto de inscripción) por la promesa de disfrutar de ‘deporte de élite’ que les hicieron en 2010.
Y encima, han tenido que llevarse a un trastero todo el aparataje de lujo que ocupaba los 5.000 metros cuadrados de gimnasio. No se han podido llevar la piscina interior
Ya les digo, a este paso, estas dos empresarias top ten no triplican su volumen de negocio… Chungo.
¡Ainss, que tiempos aquellos, hace bien poco, en los que las Sosa Castro lograron transformar tres sociedades limitadas, Innova Calidad de la Gestión Deportiva, Área Spa and Fitness, y AFY Gestión Deportiva, en el holding Grupo Innova Canarias y duplicar su volumen de negocio en menos de tres años, que pasó de 8.5 millones de euros en marzo de 2009 (como afirmaba en una entrevista -página 10- a la Cámara de Comercio de Las Palmas de Gran Canaria la propia Cristina Sosa, la que lleva la voz cantante), y que hace apenas unos meses, en su página web, bien guapa y remodelada, afirme en quienes somos (pinchen y lean, es interesante), que el volumen de negocio es ya de 15 millones.
(Continuará, a poder ser, mañana)


