¿Se acuerdan de la orden de la Policía Local de Santa Cruz de Tenerife por la que se mandaba a los agentes una estrecha vigilancia en torno a la Biblioteca Pública de desarraigados, alcohólicos, drogadictos, delincuentes e…inmigrantes? Bueno, pues ya hay respuesta. Y también hay un gran mosqueo por parte de la Jefatura (es decir, el comisario jefe Bienvenido Onrubia) porque ha transcendido una orden interna, vaya, que nos hemos enterado de lo que no debíamos
Les prometí que volveríamos a hablar de órdenes policiales. Bueno, pues Carmen Delia González (CC), la concejal de Seguridad Ciudadana, ha informado por escrito que no volverá a ocurrir más y que en adelante, los órdenes se referirán a “personas en riesgo de exclusión”, sin matizaciones indebidas.
Les recuerdo la orden. Se dictó el 26 de abril como transitoria nº37:
Pero lo mejor de la respuesta dada por Carmen Delia ante esa barbaridad a José Manuel Corrales (ya saben, el de XTF, Los Verdes e IU…ufff, es agotador escribir tanta filiación) no es una disculpa, aunque diga que nunca más se volverá a repetir (¿han escuchado lo mismo antes
?), sino que sobre todo deja traslucir un cabreo por parte de los mandos por haberse dado a conocer ese funcionamiento interno.
Literalmente dice la heredera de Hilario Rodríguez que “la orden policial es de carácter interno y no pública, y que el contenido reflejado en dicha orden es producto de la reproducción de la denuncia ciudadana”.
Aquí tienen la respuesta, para que no se queden solo con las interpretaciones de mi Bic :
Bueno, pues como leen, se trata de volver a ese lugar común tan humano, pero tan poco avanzado, de “ojos que no ven, corazón que no siente”. La excusa es que “se trata de cosas nuestras”, como si la orden en sí, con la xenofobia y el desprecio que encierra eso de “individuos desarraigados, inmigrantes…..etc….”, no fuese por ella misma suficientemente grave, aunque se haya mandado hacer cumplir de puertas pa dentro.
Verán, coincido con mi sortija en que todo lo que tenga que ver con órdenes policiales nos afecta a cualquiera y sí, es cuestión pública, aunque no guste que se sepa. Sobre todo, si se trata de órdenes tan “generales”, en las que lo mismo vale para un delincuente, un drogadicto o, simplemente, un extranjero, que no tiene por qué estar en la exclusión social, sino sencillamente pasarse por ahí.
Así que si usted es inmigrante yo le aconsejaría que pregúntase a Carmen Delia si debe evitar el parque La Granja porque en la Biblioteca hay una trabajadora que no sabe distinguir, y Bienvenido Onrubia, mucho menos.


