Una nota aclaratoria. Como mi guante sabe de fuegos tanto como el gerente del Consorcio de bomberos de Tenerife, es decir, nada, hace dos días colgué un vídeo que me llamó la atención. Tres hombres cortaban un árbol seco y lo llevaban hacia el fuego. Era en La Palma.
Pues resulta que eso, lejos de echar más leña al fuego, aunque literalmente sea así, es una de las muchas formas de contraincendio que existen, ya que si se arroja lo que va a arder a lo que ya está ardiendo, pues el fuego ya no tiene material para seguir avanzando.
Parece una cosa, pero es la contraria, y con una lógica aplastante.
Les dejo el enlace al post y al vídeo, (<– pinchen el subrayado) que ha mosqueado a más de un seguidor de Belén de Vil (y a la propia De Vil).
Algo más que hemos aprendido
(quien, como yo, no lo supiera)