Ignacio González Santiago dice que él no sabe nada, que jamás ha tenido acuerdos verbales con la ONG La Despensa para asumir el pago de los alquileres de la vivienda que servía como almacén de alimentos no perecederos, y mucho menos de la vivienda que servía como oficina y vivienda, de tal forma que si La Despensa es desahuciada el viernes, como está anunciado, no es cosa suya.
Tampoco son cosa suya los otros cinco desahucios de otras tantas familias, a las que prometió un alquiler social y que en junio quedarán, literalmente, en la calle.
“Es una sarta de mentiras”, dijo este martes Ignacio González jr al periodista Carlos Sosa en el programa Tiempos Modernos de Canarias Ahora Radio (pinchen en el subrayado si quieren acceder a la noticia. Lástima que no hayan colgado el audio). Es interesante este documento porque, que sepa mi guante, es el único por ahora en el que Ignacio jr da “sus explicaciones” sobre el caso La Despensa, y sus exculpaciones de toda responsabilidad.
“Es una pena que haya gente que quiera vivir de la miseria ajena”… De esta forma, el ex concejal de Asuntos Sociales del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife y actual diputado regional del partido creado por su papá a su medida, el CCN, se ha querido sacudir de encima las críticas que contra él han vertido el presidente de la ONG Óscar Gutiérrez, y las cinco familias desahuciadas, que el pasado lunes aseguraban a mi Bic que los Servicios Sociales que manejaba Ignacio jr les habían otorgado esas viviendas por un alquiler social en un inmueble del apartadísimo e inhóspito barrio de El Tablero, alquileres que se elevaron a los 350 euros mensuales (por ese dinero se hubieran hecho con un piso en La Cuesta bien comunicado y con servicios cerca).
Lo más fuerte de la entrevista radiofónica fue cuando Ignacio dijo eso de “que se pongan a trabajar y se dejen de tonterías, que, como todos, paguen su alquiler y sus hipotecas”
¡Vaya salida de tono! Que no don Ignacio, que, aparte de este caso, no todos pueden pagar sus alquileres e hipotecas, que tenemos una crisis, entre muchas causas, porque lo que antes valía A resulta que estaba revalorizado por los bancos y ahora vale B, y esos mismos bancos quieren que paguemos C por la diferencia. ¿Quiere o no quiere enterarse?
Al margen de González Santiago, mi guante no termina de comprender algunos detalles de cuanto rodea a La Despensa. Que la sede de una ONG sea al mismo tiempo vivienda particular ripia, y así se lo dijo el guante en persona al presidente de la ONG, quien argumentó que el reparto de alimentos obligaba a atender personas a casi todas horas, al margen del día oficial de reparto, los martes, y que aún se puso más difícil cuando sus padres murieron, con pocos meses de diferencia.
Tampoco sabe el guante qué registro oficial asegura que La Despensa haya repartido 11o toneladas de alimentos en 2011, ni si es cierto que pasaba o no los registros de Sanidad (Óscar dice que sí), pero es la palabra de cuantos apoyan a la ONG, y quienes estaban allí el lunes para defenderla del desahucio hablaban de cómo habían podido comer gracias a ella. Todos fueron derivados por Servicios Sociales.
Qué quieren que les diga, puestos a confiar en palabras, me fío más de la Óscar Gutiérrez y las cinco familias desahuciadas, más la gente que les apoya (la Cadena de Favores de Eloy Cuadra y la Plataforma de Afectados de las Hipotecas) que de la de Ignacio González Santiago, quien aparece en el sumario de Las Teresitas, entre otros chachullos, por haber ayudado a su plurimputado padre a enviar millones de euros a cuentas en el extranjero. Si quieren, le dedicamos un día un post completo, ¡aunque solo sea para recordar!
Por cierto, que me queda contarles la parte II de Guillermo Guigou…Llegará, llegará

A mi cuando oigo a alguien decir esa frase de “…que se pongan a trabajar..” me dan ganas de sacar el revolver y meterle un tiro entre ceja y ceja, y si lo dice un “pseudo-político” canario (paradigma de la “gandulería”, prepotencia y “haraganería” donde las haya), el tiro se lo pegaría con un trabuco, para evitar un posible fallo de puntería.
Salud!
Ja, ja, ja, jaaaaa, jaaaa,¡cuidado que nos acusan de incitar a la violencia!